MUERDE MUERTOS es una editorial de autores contemporáneos, abocados a la literatura fantástica, el terror, lo erótico y aquellas obras que apuestan a estimular la imaginación.

Muerde Muertos en la 8º Feria del Libro de Viedma

El poeta Lautaro Vasiloff estuvo a cargo de nuestro stand en Viedma.
Entre el jueves 12 y el domingo 15 de octubre de 2017 se llevó a cabo la 8º Feria del Libro de Viedma 2017, en el Centro Cultural Municipal (Gallardo 550, CABA). Editorial Muerde Muertos estuvo presente con un stand con sus títulos y de los de Cinefania, Ignotas, Cuarto Menguante, Cigarro Volador y otros sellos amigos. Agradecemos a los organizadores de la Feria, en especial a Cintia Ubeda, por incluirnos un año más en este acontecimiento
Muerde Muertos + Cinefania + Ignotas.
Ingreso al Centro Cultural.
Viedma, capital de la literatura gótica.
La hora de los poetas.
Fans de Carpenter.
Ojeando los libros de oro de Cinefania.
Gito Minore (Clara Beter) y José María Marcos (Muerde Muertos).
Patricio Chaija firma un ejemplar de Siniestro.
Lucas y sombras en el Centro Cultural.
Pablo Sergio Calabrese visitó el stand de Muerde Muertos.
El historietista Mariano Antonelli
se lleva su ejemplar de Monstruos,
libro de oro ce Cinefania.
Pablo Tolosa firma un ejemplar de Hay que matarlos a todos.
Pablo Tolosa y Patricia Chaija en el stand de Muerde Muertos.
Selfie en el stand de Muerde  Muertos.
Natalia Pooybalbontín, y Raquel Buela, fanas de Hay que matarlos a todos.
TALLERES. En el marco de la feria brindamos también dos talleres literarios,  entre viernes y sábado, en el Sala de Piano, a cargo de Ignacio Román González, Pablo Tolosa, Pablo Chaija y José María Marcos.
Ignacio Román González da comienzo al taller.
Alumnos y docentes al finalizar el taller.
Los alumnos compartieron gran cantidad de historias locales.
Los jóvenes mostraron entusiasmo por el cine y la literatura de horror.
Pablo Tolosa con el ganador de Hay que matarlos a todos.
Ignacio Román González con la ganadora
de la Analogía del cielo.
Natalia Pooybalbontín, Pablo Tolosa, Patricia Chaija, Juan Marco
Gaviño,  Marina Kohon, José María Marcos y  Raquel Buela.
SINIESTRO Y HAY QUE MATARLOS A TODOS. El sábado, en la sala Biagetti, presentamos los libros: Hay que matarlos a todos, de Pablo Tolosa, y Siniestro, de Patricio Chaija.
Ignacio Román González, Patricio Chaija, José María Marcos y Pablo Tolosa.
Patricio Chaija lee un fragmento de Siniestro.
Leyendo Hay que matarlos a todos.
Román González, Chaija, Marcos y Tolosa.
Marcos, Chaija, Román González y Tolosa.
José María Marcos da apertura a la presentación
Chaija, Marcos y Tolosa.
Ignacio Román González, Patricia Chaija y José María Marcos.
Carne cruda en la pantalla.
Momento del book trailer de Hay que matarlos a todos.
Miguel Osorio y Raúl Artola acompañaron a Pablo Tolosa
en la presentación de su novela Hay que matarlos a todos.

20 preguntas a los que escriben: Pablo Martínez Burkett

Pablo Martínez Burkett.
Por Juanci Laborda. Pablo Martínez Burkett nació en 1965 en Santa Fe (Argentina). Es abogado (Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe) y Magíster en Derecho Empresario (Universidad Austral, Buenos Aires). Tiene estudios de postgrado en la Universidad de Navarra (España), la Universidad Adolfo Ibáñez (Santiago de Chile) y la Louisiana State University (Estados Unidos). Enseña en la Universidad Austral. Es autor de los libros de relatos Forjador de penumbras (2011, 1º Premio Mundos en Tinieblas 2010), Los ojos de la divinidad (Muerde Muertos, 2013, Premiado por el Fondo Metropolitano de la Cultura, las Artes y las Ciencias) y su flamante Mondo cane (Muerde Muertos, 2016, con prólogo de Ricardo Acevedo Esplugas). Escribe para revistas del país y el extranjero, y ha participado en diez antologías. Ha escrito ensayos cervantinos para diversas universidades y las Jornadas Cervantinas Internacionales de Azul. Recibió premios en una docena de concursos literarios y forma parte del comité de redacción de Axxón. Algunas de sus narraciones han sido traducidas al inglés, francés, portugués, italiano y rumano. Dirige el blog El Eclipse de Gyllene Draken abocado a la literatura fantástica.
1) ¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? ¿Qué hay primero? ¿Un lector que se transforma en escritor, o un escritor que se transforma en lector?
—Creo firmemente que no hay escritura sin lectura. Un libro es un amasijo de letras esperando que un lector lo abra y resignifique lo escrito a partir de sus propias representaciones. Y viceversa, no hay lectura sin un escritor que logre encantar las palabras. En mi caso, primero está el lector incansable y luego, bien atrás, el escritor.
2) Describime tu escritorio a la hora de sentarte a escribir un texto.
—Hay una expresión latina que se aplica perfectamente: multum in parvo cuya traducción académica sería algo así como “mucho en un espacio pequeño” pero que un reo de la cortada San Ignacio en Boedo traduciría como “un reverendo kilombo”: la notebook, el telefonito, columnas de libros en precario equilibrio, revistas, papeles, artículos de escritorio, en fin, un caos.
3) ¿Cuánto hay de tu pedacito de barrio en tu escritura?
—Uno de mis postulados personales es conservar el asombro del universo, que es otra forma de decir: seguir mirando las cosas con ojos de niño. Si Tolstoi tenía razón con aquello de “Pinta tu aldea y pintarás el mundo” es probable que todo lo que escribo esté teñido de mi infancia y, por lo tanto, de mi barrio Candioti Sur, frente a la Cervecería Santa Fe, en mi ciudad natal de Santa Fe. Aunque de hecho no se nota.
4) Todos los escritores recomiendan tomar talleres. ¿Por qué hay que tomarlos?
—Por varias razones. La primera y más obvia, para aprender. Tener una computadora no nos convierte en escritores. Subir aforismos divertidos a las redes sociales no nos convierte en escritores. En segundo lugar, para testear una composición con los compañeros. La lectura en voz alta y frente al público confiere una nueva dimensión a lo escrito y nos permite comprobar como respira el texto. Finalmente, para conocer gente y hacerse de amigos. También están los que van al taller de tal o cual porque de ahí salen todos los premios Vellocino de Oro o porque quien coordina el taller dirige la revista Patas Arriba y te garantiza un canal de publicación. Todas las razones son válidas.
5) ¿Cuál es el mejor consejo que te han dado como escritor?
—Menos es más.
6) ¿La mayor alegría literaria que has tenido?
—Afortunadamente son muchas. Primero de todo, los amigos que la literatura me fue regalando. Claramente es la mayor alegría. También podría nombrar algún premio en concursos, como por ejemplo el Mundo en Tinieblas que significó la publicación de mi primer libro. Sería muy falso si no reconociera que cuando me empezaron a pagar por escribir también fue ocasión de una gran alegría (o en todo caso, una vindicación). Y no puedo dejar de mencionar alguna que otra vez cuando en un lugar inesperado (una estación de servicio en Villa Mercedes, una escalera mecánica en Buenos Aires) alguien te pregunta: usted es el escritor, ¿no? Ahí más vale que tengas la autoestima con la rienda corta porque si no, se te desboca.
7) ¿Qué escritor te robó una idea antes de que se te ocurriera?
—Si todavía no se me ocurrió será una idea que navega en el mar de los arquetipos y entonces cualquiera puede aprovecharse de ella sin pagar royaties. Pero si ya se me ocurrió… me pasa bastante a menudo que en una película o peor aún, en hechos de la realidad se presenta una situación que parece calcada de alguno de mis relatos (tanto que con el escritor Lucas Berruezo jugamos a “denunciar” esos falsos latrocinios). Sin ir más lejos, la semana pasada vi por primera vez una película que tiene un momento muy similar a lo que pasa en una de mis novelas sin publicar. Lo grave es que la película es bien anterior a mi texto. ¿Quién me va a creer que no le hice, digamos, un homenaje?
8) ¿Qué se siente haber terminado un texto?
—Una mescolanza de alivio, tristeza, duda, satisfacción, ausencia. A veces, orgullo. Otras, vergüenza.
9) ¿Qué debe tener un buen texto?
—No lo sé. Hay una miríada de monos sabios que se ganan los garbanzos con recetas infalibles. Si tuviera que arriesgar, creo que empezaría por una sintaxis que, en nuestro caso, observe las socorridas reglas del castellano. Un pulso narrativo que se sostenga y por supuesto, una estructura balanceada entre la presentación, desarrollo, clímax y desenlace. Pero hay textos que observan estos requisitos y no son buenos. Y otros, que se saltean unos cuántos y, no obstante, son muy buenos. Así que no lo sé. Si tuviera que arriesgar una respuesta diría que la capacidad de interpelar al lector.
10) ¿Cómo es el lector ideal?
—Umberto Eco postulaba la existencia de un lector modelo (que vendría a ser aquel que es capaz de darle sentido o contenido al texto propuesto). En este entendimiento, mi lector ideal sería aquel que fuera capaz de vibrar en la misma sintonía de lo que escribo. Sin embargo, personalmente, encuentro mucho más placer en las devoluciones que enfatizan cuestiones que jamás tuve en cuenta o precursores que nunca leí (o peor aún, que ni sospechaba de su existencia). Esa lectura es mucho más enriquecedora que la canónica del tándem escritor-lector ideal. Además, yo no quiero catequizar a nadie con mis ideas ni creo ser la voz autorizada para postular un sentido de lectura.
11) Un buen escritor… ¿se expone sin tapujos? ¿O logra evadirse totalmente?
—No me parece que exponerse resulte un requisito necesario para ser buen escritor Tengo una educación prusiana por lo tanto la exposición de los sentimientos y, sobre todo, la vida privada, me causa un sagrado horror. De cualquier forma, no se me escapa que no son pocos los que escriben la historia de su vida apenas disimulada. No me queda claro si es un rito catártico o un atajo al narcicismo. Mi escritura está orientada al género fantástico, el llamado fantástico rioplatense y en particular, el terror y la ciencia ficción oscura por lo tanto es menos probable que me exponga. Pero igual, creo que es prácticamente imposible despojarse de uno mismo así que algo de exposición, aunque sea larvada, tiene que haber. Como dice Sabina: “Algunas veces vivo y otras veces, la vida se me va con lo que escribo”.
12) ¿Qué cosa está sobrevalorada en la literatura?
—Hay una vieja (y no menos sórdida) guerra que privilegia al escritor de culto (que no lo lee ni la madre) por encima del escritor que vende millonadas de ejemplares. Me parece que se tiende a sobrevalorar al escritor de culto y a despreciar al otro, pero lo siento más como el tema de la zorra y las uvas. Pareciera que para ser buen escritor no hay que tener éxito. Y como no leo best-sellers y estoy lejos de ser un escritor de culto me siento libre de tirar la primera piedra. No sé para que escriben los demás, pero yo escribo para que me lean y la mayor cantidad de gente.
13) Si llegaran los extraterrestres… ¿Qué libro les regalarías como muestra del genio humano?
El Aleph o Ficciones de Borges. De hecho, alguna vez escribimos con Daniel Frini un relato a cuatro manos sobre una situación análoga.
14) ¿Qué diferencia hay entre tu primer libro, y el texto en el que estés trabajando ahora?
—Cuando uno empieza a escribir (no importa la edad concreta) tiende a farolear. Es una forma de decir: “acá estoy yo, mirá todo lo que sé, mirá que lindo que escribo”. Con el tiempo procuré desembarazarme de ese barroquismo inicial y lograr, como decía Borges: “… no la sencillez, que no es nada, sino la modesta y secreta complejidad”.
15) ¿Qué rostro tienen tus musas?
—Mi trabajo consiste en provocar un extrañamiento de lo cotidiano. Y para provocar la torsión fantástica es necesario estar muy atento a lo que sucede en derredor así que puedo decir que mis musas tienen la cara de la vecina, el compañero de asiento en el transporte público, una nena con un globo en la plaza o alguien que va por la vereda de enfrente.
16) Al mejor estilo Frankenstein… armame un monstruo con partes de diferentes escritores.
—La tentación que tengo de nombrar los ojos de Borges, la belleza de Kafka, la proporcionalidad de Lovecraft y así al infinito y más allá. Pero como se supone que soy un señor serio propongo el nominalismo filosófico de Borges y su capacidad para nombrar el universo. El dandismo de Bioy. La miserable tristeza de Poe. El horror cósmico de Lovecraft. El prolijo misterio de Walsh. La retorcida simpleza de Arlt. La pedagogía de Piglia. La imaginación de Verne. La urgida creatividad de Salgari. La misantropía de Schopenhauer. La locura postrera de Nietzsche. Pobre Frankenstein: lo estoy condenando al suicidio.
17) Un libro que todos recomienden y que no te haya gustado.
—No me gustó Cien años de soledad. Y nunca pude terminar el Ulises de Joyce. Ajustícienme, me la banco.
18) ¿Cómo sería un mundo sin libros?
—Si como quieren los hindúes, el mundo no es otra cosa que el sueño de una divinidad dormida; creo que no habría mundo sin esos pequeños sueños que despachamos en forma de libro.
19) Funda una nueva religión. A quiénes se adoraría. Cómo serían los rituales.
—Nunca se me ocurrió. Pero puesto a imaginar sería una suerte de animismo, en contacto con la Naturaleza y los seres que la habitan. Casi un panteísmo spinoziano. Y si como enseñaba algún Padre de la Iglesia, “el alma limita con Dios” los ritos tendrían que propiciar una introspección que habilite el diálogo y la comunión con la divinidad limítrofe. También creo que adicionaría rituales de devolución y agradecimiento a la Madre Tierra y al Padre Universo por todo lo que nos da.
20) ¿Qué título tendría tu biografía póstuma?
—Buenas noches, mariposas y difuntos.
Bonus Track: ¿Qué pusiste la primera vez que dedicaste un libro?
—Asumo que la pregunta está referida a un libro mío. Igual no me acuerdo. Aunque tengo un par de yeites siempre trato de ser personal y evitar el lugar común. Y no pocas veces, agregar algún detalle de humor.

Muerde Muertos en la 5º Feria del Libro Heavy

Carlos Marcos, José María Marcos, Gito Minore y Fernando Figueras.
El sábado 7 de octubre de 2017 se realizó la 5º Feria del Libro Heavy en el Centro Cultural La Imaginería (33 Orientales Nº 1150), organizada por Gito Minore y María Inés Martínez. En la ocasión, la editorial Muerde Muertos participó con la charla Metal pesado: cuero, sudor y tachas, a cargo de Fernando Figueras, Carlos Marcos y José María Marcos, quienes hablaron de la relación de la estética del heavy metal y el sadomasoquismo, además de hablar sobre el Manual sadomasoporno (ex tractat) de Alberto Laiseca, reeditado por Muerde Muertos. Dicha conferencia será parte de Cultura Metálica 5. Ponencias, debates y exposiciones de la 5º Feria del Libro heavy de Buenos Aires, a publicarse en 2018 por Clara Beter Ediciones. Entre los stands, estuvo presente Cinefania, Muerde Muertos, Ignotas y demás sellos amigos, bajo los comandos de Darío Lavia.
Carlos Marcos, José María Marcos y Fernando Figueras leyendo
un pasaje del Manual sadomasoporno (ex tractat) de Alberto Laiseca.
Fernando Figueras brindó un perfil de Alberto Laiseca (1941-2016).
UN ESPACIO DE REFLEXIÓN. “Desde su nacimiento en octubre de 2013, la Feria del Libro Heavy busca crear un espacio de socialización y circulación de todo nuestro trabajo, tanto intelectual como material, referido al heavy metal argentino. Quienes formamos parte de este proyecto estamos convencidos de que, si bien es difícil llevar adelante nuestros sueños, nada impide que organizándonos y poniendo todos lo mejor de cada uno de nosotros, podamos lograr un colectivo genuino de pensamiento y cultura heavy en nuestro país”, explicó Gito Minore.
Cultura Metálica 4.
CULTURA METÁLICA 4: MUERDE MUERTOS FRANKENSTEIN. En esta edición se presentó Cultura Metálica 4. Ponencias, debates y exposiciones de la 4º Feria del Libro Heavy de Buenos Aires (Clara Beter, 2017), que entre otros artículos incluye Muerde Muertos Frankenstein (escrito por Fernando Figueras, Carlos Marcos y José María Marcos, ilustrado por Damián Scokin) a propósito de los 200 años de la escritura de la obra de Mary Shelley y su influencia en el imaginario popular.
Ilustración de Damián Scokin.

Metal pesado: cuero, sudor y tachas.
Darío Lavia y Rubén Risso en la Feria Heavy 2017.

Gran cantidad de público en el Centro Cultural La Imaginería.
Presentación de Cultura Metálica 4.
Damián Scokin y Néstor Darío Figueiras.
COLORIDA GALERÍA HEAVY

Ciclo De Amor, Locura y Muerte

Griselda Perrotta, Pablo Martínez Burkett, Diego Meret y Gonzalo Heredia.
Pablo Martínez Burkett leyó su cuento El regreso a  Los Perales en el Ciclo De Amor, Locura y Muerte, el viernes 29 de septiembre de 2017, junto a Gonzalo Heredia, Celina Aste, Mariela Dorfman, Griselda Perrotta, Diego Meret y Matías García Charlín. Javier Mareco estuvo a cargo de un set musical. Participaron las revistas Kundra, Qu y Tren Insomne y hubo stands de venta de las editoriales Peces de Ciudad y Muerde Muertos. Fue en Nivangio (Colombres 946, CABA), con la organización de Corina Vanda Materazzi, a quien felicitamos por el inicio de este ciclo.
Pablo Martínez Burkett y Corina Vanda Materazzi.

MÁS FOTOS A CONTINUACIÓN: