MUERDE MUERTOS es una editorial de autores contemporáneos, abocados a la literatura fantástica, el terror, lo erótico y aquellas obras que apuestan a estimular la imaginación.

De Amor, Locura y Muerte

  • Viernes 29. Pablo Martínez Burkett leerá en el Ciclo De Amor, Locura y Muerte, junto a Gonzalo Heredia, Celina Aste, Mariela Dorfman, Griselda Perrotta, Diego Meret y Matías García Charlín. Música: Javier Mareco. En Nivangio (Colombres 946, CABA), desde las 19 horas. Organiza: Corina Vanda Materazzi. Habrá stands de venta de las editoriales Peces de Ciudad y Muerde Muertos. +Info

Muerde Muertos en la Bienal de Arte Joven 2017

En el marco de la Bienal de Arte Joven 2017, el próximo sábado 30 de septiembre, de 13:30 a 22 horas, habrá una feria de venta de libros en el Patio de la Fuente del Centro Cultural Recoleta (Junín 1930, CABA), con la participación de la editorial Muerde Muertos. La Bienal tiene como objetivo apoyar la formación de los artistas y creadores y promover circuitos de intercambio cultural. Desde el 25 de septiembre y hasta el 1 de octubre se están ofreciendo distintas actividades en El Kafka Espacio Teatral, Beckett Teatro, El Extranjero, Timbre 4, Teatro de la Comedia, El Abasto Social Club y Teatro Picadero, entre otros espacios. Particularmente en el CC Recoleta se estrenarán tres series web, y en sus espacios, patios y salas se podrá participar de actividades, muestras, charlas, talleres e intervenciones. En este marco, 45 artistas visuales exhibirán su obra en una muestra permanente, 20 directores audiovisuales presentarán cortometrajes y otros cuatro proyectarán sus películas y bandas y solistas se presentarán en vivo y competirán por la grabación, edición y difusión de un disco. +Info 

Biblioteca Popular de Camilo Aldao

La Biblioteca Popular Teresa B. de Lancestremere de Camilo Aldao (ubicada en Leandro N. Alem y Buenos Aires) anunció la incorporación de nuevos ejemplares. Entre ellos: Beber en rojo (Drácula) e Ilusorias, de Alberto Laiseca, ambos editados por Muerde Muertos, y Monstruos de pueblo chico, de José María Marcos, publicado por Galerna. Compartimos aquí algunas fotos que nos envió la bibliotecaria Carina Nardi.

Un café en Buenos Aires con Pablo Martínez Burkett

“La abundancia de teclados y sobreabundancia de redes sociales han creado la ilusión de que cualquiera puede escribir”. Pablo Martínez Burkett

Por Pablo Di Marco - Especial para Libros & Letras

Me gusta pensar que el terror es a la literatura lo que el blues a la música. De ser así, Pablo Martínez Burkett tal vez sea el Howlin’ Wolf de la literatura contemporánea argentina. Aprovechemos la luna llena, cerremos los libros y desenchufemos los parlantes, es tiempo de hablar con Pablo Howlin’ Burkett de algunos de los temas que más nos apasionan.
—Sos un escritor que conoce bien el mundillo literario argentino. ¿Recordás qué expectativas te despertaba ese mundillo en tus inicios? Hoy, que pasó algo de agua bajo el puente, ¿sentís que esas expectativas se cumplieron? 
—Yo nací y me crié en Santa Fe y vine a Buenos Aires apenas me recibí. Estudié una carrera que ni rima con Letras. No asistí a ningún taller ni pertenezco a cenáculo o aquelarre alguno. El mundillo literario me resultaba totalmente ajeno, así que tuve que hacerme solo. Mi abuela decía “estropeando se aprende” y ese fue el método científico de mi inserción. De cualquier forma, uno imaginaba a priori que era un nido de víboras, con egos elefantiásicos y poses de astro. Por supuesto que hay muchos al borde del ataque de importancia, pero al menos en el segmento donde me muevo no es tanto. Contrariamente a lo que pudiera pensarse, he encontrado grandes amigos, muy generosos en todo sentido. Son buena gente que hacen una militancia de la generosidad. Adicionalmente y en materia editorial, al principio, el libro en sí mismo era el objeto más preciado, la meta imposible. Después vas aprendiendo que hay editoriales que en realidad son imprentas disfrazadas.
—Mientras les pagues te imprimen hasta la lista de compras del almacén. 
—Si le tirás una pizza, igual te la imprimen porque su negocio es lucrar con el ego de los autores ignotos. Pero en la Argentina hay también un segmento de editoriales independientes que están trabajando muy bien.
—Tu último libro, Mondo cane, consta de sesenta relatos breves de terror. Te repito la pregunta que le hice hace poco a Esteban Dilo: ¿es atinado comparar al terror con el blues? Lo digo en el sentido de que son géneros profundos a pesar de su aparente rigidez. 
—Qué interesante comparación. Nunca se me hubiera ocurrido y eso que soy un enfermito del blues y ciertamente que es muy atinada. Veamos: el blues clásico sigue una estructura de doce compases. Y las estrofas tienen en general la misma hechura: A A B. Sin embargo, vos podés escuchar un blues, digamos “Stormy Monday” y cada artista le va a dar un matiz, un énfasis que, aun siendo el mismo tema, va a sonar totalmente distinto. Me parece que con el terror pasa más o menos lo mismo. Lovecraft advertía que “la emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido”. El miedo siempre es el mismo, pero es el oficio el que te permite encontrar el atajo para presentar una historia con un énfasis diferenciador. Yo al menos, conservo esa esperanza.
—Me vino a la mente aquella frase que decía “El miedo es mi compañero más fiel, jamás me ha engañado para irse con otro”. Cambiemos de tema: conociste a Alberto Laiseca, ¿no es así? ¿Qué recuerdo tenés de esos encuentros? 
—En rigor de verdad, mis primeros amigos escritores eran todos alumnos de Laiseca: Juan Guinot, José María Marcos, Fernando Figueras y tantos más. Entonces, aunque (lamentablemente) no asistí a sus talleres, tuve la oportunidad de concurrir a numerosos eventos donde Lai era la estrella. Hasta supe asistir a uno de sus cumpleaños. Mis amigos lo amaban y me trasmitieron su amor. El Mostro tenía una sabiduría, una versatilidad única. Su inasible genio era fascinante. Era en sí mismo un personaje y quizás el último gran escritor de su generación. Stevenson decía que el trabajo del escritor era encantar las palabras: Laiseca te hipnotizaba. Su capacidad para crear atmósferas fue para mí un gran aprendizaje. Lo más lindo que me pasó con Lai sucedió mucho de antes de conocerlo en persona: aunque algo había leído no me había impresionado del todo. Un sábado a la noche estaba la tele prendida en un canal al azar y yo estaba cocinando. Justo pesco el programa donde recreaba cuentos de terror. Anunciaban “Casa tomada” de Cortázar que es uno de mis relatos favoritos (al punto que me lo sé casi de memoria). Me busqué una silla y me senté con alguna suspicacia. Cuando terminó estaba parado aplaudiendo. Así de genio era. Desde entonces me hice su fan.
—Creo que, en general, con el correr del tiempo los escritores suelen ganar oficio y perder entusiasmo y espontaneidad. ¿Coincidís? ¿Cómo se hace para recuperar aquellas lejanas ganas de comerse al mundo? 
—Es cierto que uno gana oficio. En mi caso, imagino que el entusiasmo difícilmente se me agote pero confieso que lo de perder espontaneidad (yo hablaba de frescura) era uno de mis temores. Pero era un error. En la medida que uno se va profesionalizando, comprende que no escribe para suturar la propia herida narcisista, antes bien, uno escribe para que lo lea la mayor cantidad de gente. Y con ese cometido se torna evidente que hay que componer un producto que sea legible. Y eso sólo se logra siendo cada día más profesional. La abundancia de teclados y sobreabundancia de redes sociales han creado la ilusión de que cualquiera puede escribir.
—¿El ser abogado te jugó a favor o en contra a la hora de escribir? 
—El Derecho es lógica pura y los abogados nos acostumbramos a razonar bajo el paraguas pacificador del silogismo, de modo que es probable que muchos de mis relatos estén planteados con esa forma de argumentar. Después vienen los firuletes y la sorpresa que aspira a romper con la previsibilidad, pero eso ya es otra cosa. A mi modo de ver, ha sido una buena influencia. De igual manera, me parece que mi condición de docente ha tenido mayor preponderancia en cuanto al apego por el rigor científico, el vocabulario y la prolijidad en la ilación de los razonamientos.
—Vamos con la última y clásica pregunta de Un café en Buenos Aires, Pablo: te regalo la posibilidad de invitar a tomar un café a cualquier artista de cualquier época. Contame quién sería, a qué bar lo llevarías, y qué pregunta le harías. 
—Borges, sin dudarlo.
—¿Sabés algo? Cuando yo era chico solía acompañar a mi papá a la confitería Richmond, en la calle Florida. Y más de una vez papá me dijo: “Mirá, ese señor sentado en esa mesa es Borges, el mayor escritor de este rincón del mundo”. Y yo, que tendría cinco o seis años, no le prestaba la menor atención. La chocolatada que tenía delante me parecía mucho más interesante que ese viejo de bastón. ¡Lo que daría hoy por tener a Borges tomando un tecito en la mesa de al lado! 
—¡Buena anécdota! Volviendo a tu pregunta… es posible que lo convidara a Borges al Bar Británico porque es uno de los pocos bares típicos que quedan en Buenos Aires. Queda en la esquina de las calles Brasil y Defensa, en el Barrio de San Telmo, justo en la entrada del Parque Lezama, donde iba Borges con Estela Canto, a quien le dedicó El Aleph.
—En el Bar Británico por ahí te encontrás con el fantasma de Sabato revisando algún párrafo de Sobre héroes y tumbas. 
—¡Claro! Y la pregunta… ¡Qué difícil! Pero como Borges era un gran hablador, quizás bastara preguntarle cómo se le ocurrió la idea de El Aleph (ya que lo evocamos) y dejar que se explayara con la admirable capacidad de asociar ideas que tenía. Hay que tener mucho coraje para preguntarle a Borges.

Erotopías: la utopía erótica en el arte y la literatura.

Ercole Lissardi y Ana Grynbaum brindaron la conferencia Erotopías: la utopía erótica en el arte y la literatura, entre el 21 y 22 de septiembre, en la Librería del Fondo (Costa Rica 4568, CABA). El deseo necesita un lugar donde realizarse, un soporte a través del cual desarrollar su argumento. Dada la naturaleza fantasmática del Eros ese lugar nunca resulta totalmente terrenal. Surcar el mar hacia la remota Polinesia fue esencial para que Gauguin pintara a sus tahitianas y se convirtiera en el ícono que es. Las islas de los mares del Sur dieron a Loti nada menos que su nombre. En Taormina pudo von Gloeden crear, mediante la fotografía, su paraíso de efebos. Y así mostrarle al mundo, con lujo de detalles, el mismo erotismo que los uranistas ingleses apenas susurraban. Los pintores orientalistas alucinaron el harén como aquel territorio donde todos sus deseos reprimidos podían relucir. Muchos de sus paisajes provenían de la literatura de viajes, y a su vez alimentarían nuevos relatos, fantásticos y eróticos, del romanticismo tardío. A partir del Bosco, el desierto se convierte en el escenario privilegiado para que el Diablo ofrezca a San Antonio los objetos que despiertan su apetito. Flaubert hará volar al santo sobre el lomo de Satán para recorrer la cultura y gozar en su búsqueda del conocimiento. www.lissardigrynbaum.blogspot.com

Alberto Laiseca y la Novela Histórica

Carlos Marcos, José Agustín Conde De Boeck, María Celeste
Aichino, Pablo Gaiano y José María Marcos.
En el marco del 1º Festival de Novela Histórica y Testimonial de Buenos Aires, brindamos la conferencia Alberto Laiseca y la Novela Histórica, con la participaron de María Celeste Aichino, José Agustín Conde De Boeck, Carlos Marcos y José María Marcos, en el Museo Isaac Fernández Blanco (Suipacha 1422 y Libertador, CABA). En el Aula Girondo, hablamos sobre sus novelas La hija de KheopsLa mujer en la murallaLas cuatro Torres de Babel y Los sorias. Agradecemos al Lic. Pablo Gaiano por habernos invitado a ser parte de este gran encuentro literario.
Las pirámides de Laiseca junto a El monstruo del delirio
(La Docta Ignorancia, 2017) de José Agustín Conde de Boeck.
Apertura de la Conferencia  Alberto Laiseca y la Novela Histórica.
José Agustín Conde de Boeck, María Celeste Aichino, José María
Marcos y Carlos Marcos en el patio del Museo Isaac Fernández Blanco.
Tony, María Celeste, Carlos, José Agustín, Eva y José María.
Conferencia Laiseca y la Novela Histórica.
Gran cierre en Pizzería La Continental, con Ercole Lissardi,
José María Marcos, Fernando Figueras, José Agustín Conde
de Boeck,  Lautaro, Ana Grynbaum, Carlos Marcos, Sandra Gasparini,
Tony, María Celeste Aichino, Raquel Buela, Falco y Lissardi (h).

“La mascara deL horror” de Ernesto Bayma

Ediciones Ignotas presentó La máscara del horror y otras pesadillas fanta-bélicas de Ernesto Bayma, en Librería La Coop (Bulnes 640, CABA), el viernes 8 de septiembre 2017. Hablaron de la obra Mallory May Craig-Kuhn, Mariano Buscaglia y Christian Vallini Lawson. Compartimos aquí un video de Diego Arandojo (Oráculo Ediciones) y fotos de Raquel Buela.


Christian Vallini Lawson, Mariano Buscaglia y Mallory May Craig-Kuhn.
Mariano Buscaglia y
Mallory May Craig-Kuhn.
Mariano Buscaglia y Mallory May Craig-Kuhn j
unto a los familiares de Ernesto Bayma.
LA MÁSCARA DEL HORROR: PESADILLAS FANTA-BÉLICAS

“A principios de 1960 los escritores Alfredo Grassi y Ernesto Bayma fundaron la editorial M.E.S.A. con el objetivo de dar a luz novelas de bolsilibros que abarcaran las temáticas más representativas de la literatura popular. Bayma publicó allí dos novelas extrañas y guignolescas: Metralla para los monstruos y La máscara del horror. Junto con la novela Frente a la muerte, atribuida al autor, podemos nuclearlas en un subgénero que llamamos fanta-bélico, género donde la pesadilla y el espanto de la muerte parecen fusionarse en un solo organismo. El libro contiene también el cuento de ciencia ficción El prisionero, publicado en 1968 en la antología Ciencia ficción, nuevos cuentos argentinos. El libro La máscara del horror y otras pesadillas fanta-bélicas llena una deuda pendiente con esos géneros ocultos y tan poco explorados de nuestra literatura: el de las novelitas de kiosko”. +Info

Pablo Tolosa en “Detrás de la palabra”

Pablo Tolosa, autor de Hay que matarlos a todos (Muerde Muertos, 2016), fue entrevistado en el programa “Detrás de la palabra”. Aquí la conversación con Tulio Galantini.





Otras voces | N° 9 | Pablo Martínez Burkett

Entrevista a Pablo Martínez Burkett. Por Angie Pagnotta

NOMBRE COMPLETO: Pablo Damián Martínez Burkett
OCUPACIÓN: Abogado por profesión, escritor por vocación.
LUGAR DE RESIDENCIA:  Villa Rosa, partido del Pilar, provincia de Buenos Aires, República Argentina, Sudamérica, planeta Tierra, sistema solar, la Vía Láctea. Aunque hay teorías que proponen que el universo no sería otra cosa que un gigantesco holograma, así que cualquier afirmación en este sentido es provisoria.
EDAD: Estoy cursando mi segunda juventud: acabo de cumplir 52 añitos.
PÁGINA WEB:  www.pablomburkett.com.ar
BLOG: www.eleclipsedegyllenedraken.blogspot.com
—¿Qué cosa/hábito/costumbre te resulta imprescindible?
—Leer. Leer hasta que te duelan los ojos, leer hasta quedarte dormido. Leer hasta que te sorprendan las primeras luces del amanecer. Leer hasta que te salte el corazón en el pecho. Leer hasta que algún día alcance la iluminación.
—Por cualquier motivo tenés el día libre ¿qué aprovechas para hacer?
—Iba a decir leer, pero en rigor de verdad leo mucho casi todos los días. Así que me decanto por pasar la mayor cantidad posible con mi hija. Crecen demasiado rápido.
—¿En qué otro país te gustaría vivir?
—Después que me gradué, estudié en varios países a ambos lados del Atlántico. Y más tarde, la actividad laboral y docente me obligó a viajar muchísimo. Así que con conocimiento de causa elijo Madrid, de ser posible. Aunque a veces me gustaría vivir en Londres o en Manhattan. Para ajustarme a la pregunta: en eso lugares de España, Inglaterra o Estados Unidos.
—Te regalan una suma considerable de dinero ¿en qué lo invertís?
—En viajar, libros y dejo bastante para obras de bien; entendiendo por tales, educación de los que menos tienen. Pero sin que nadie se entere, por aquello de que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda.
—¿Cuál es tu persona favorita en el mundo?
—Mi hija, la Infanta.
—¿Tres películas que recomendás?
El Resplandor, de Kubrik sobre el libro de Stephen King; The Wall de Alan Parker sobre el disco de Pink Floyd y Apocalipsis Now de Francis Ford Coppola. Dentro de un rato, seguro que elijo otras. Me gusta mucho el cine.
—¿Qué es el amor?
—Soy bastante alemanote en materia de sentimientos así que para estos temas mejor acudir a la voz ajena. Y ya que venimos del cine, creo que el amor es un eterno vagabundo. Si no lo tenés, “qué terriblemente absurdo es estar vivo, sin el alma de tu cuerpo, sin tu latido”. Y si lo tenés, ninguna cursilería es bastante y uno incurre en frases tales como “y morirme contigo si te matas y matarme contigo si te mueres”. Eso.
—¿Cuáles son tus métodos de trabajo?
—Mi material de trabajo es la torsión fantástica de lo real. Entonces ando con el radar prendido todo el día para pescar aquello sobre lo que pueda hacer el injerto de lo horroroso en lo cotidiano. En general, disparada la idea se me presenta alguna sospecha de la historia. Desbrozar la trama es lo más divertido. Investigo mucho, muchísimo. A mi modo de ver, para que lo familiar se torne ominoso es necesario que el pie de ese injerto resulte total y absolutamente verosímil. Así que cada detalle, cada nombre tiene su razón de ser. No me importa que nadie advierta las múltiples referencias ni las remisiones. Es más, con el tiempo hasta yo me olvido de muchas de esas alusiones pero me gusta creer que le aportan consistencia al texto.
—¿Dos libros que te abrieron la cabeza?
Narraciones extraordinarias, de Edgar Allan Poe y El Aleph, de Borges.
—Si tuvieras que ejecutar otro oficio ¿cuál sería?
—Aunque últimamente estoy bastante vago, me doy maña con las reparaciones hogareñas (salvo con el gas que le tengo mucho respeto). De todas, las que más me gusta es la carpintería. Hay algo sagrado en trabajar la madera, darle forma, lograr que encastre. Y está el aroma de las maderas nobles. Creo que ese sería mi oficio en un mundo paralelo. En este, pudiera ser un muy buen librero o cocinero, quizás.
Mi lugar en el mundo: cementerio de Pilar.
—¿Algo importante de lo que te arrepientas?
De no haber sabido exteriorizar más los sentimientos. Mi hija me enseñó un montón.
—¿Tu principal defecto?
—No soy de enojarme seguido (véase la respuesta anterior) pero cuando se me salta la térmica mejor no estar cerca porque puedo ser un huracán maldito (léase: muy certero con la dañosidad de las palabras).
—¿Tu comida preferida?
—El asado argentino. Pero soy muy maniático con el punto de cocción así que te diría que el asado que hago yo.
—¿Qué momento del día es el que más te gusta?
—La noche. Definitivamente soy un hijo de la oscuridad, una criatura de la noche.
—¿Una canción que te guste mucho?
—¿Una? ¿Una solita? El blues: The things that I used to do, en la version de Albert Collins
—Si tenés tatuajes ¿cuál es el que más te gusta y por qué? Si no tenés, ¿te gustaría hacerte alguno? ¿Cuál?
—No, ninguno. Durante mucho tiempo tuve la fantasía de tatuarme la Cruz de Santiago sobre el corazón y en brazo derecho y en hebreo, la palabra Nisim que significa “Milagro” (ניסים y se lee de derecha a izquierda).
¿Tu principal virtud?
—Sun Tzu enseñaba que el mejor general es aquel que gana la batalla sin tener que pelearla. Y como creo que el demonio está en los detalles, mi principal virtud es anticipar todos los detalles. Ir un par de pasos delante de la jugada del otro. Lo bueno es que hice de esa virtud mi medio de vida.
—¿Cuál es el mejor consejo que te dieron?
—Menos es más.
—¿Un héroe de ficción?
—Batman, el encapotado de Ciudad Gótica.
—¿Cuál es tu lema o frase de cabecera?
 —Audaces fortuna iuvat: la fortuna sonríe a los audaces, pero a mi me gusta traducirla como “La victoria es del que más se atreve”.

PABLO MARTÍNEZ BURKETT nació en 1965 en Santa Fe (Argentina). Es abogado (Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe) y Magíster en Derecho Empresario (Universidad Austral, Buenos Aires). Tiene estudios de postgrado en la Universidad de Navarra (España), la Universidad Adolfo Ibáñez (Santiago de Chile) y la Louisiana State University (Estados Unidos). Enseña Derecho Comercial en la Universidad Austral. Sus trabajos se inscriben dentro del llamado fantástico rioplatense y se orienta principalmente al terror y la ciencia ficción oscura. Es autor de los libros de relatos Forjador de penumbras (Galmort, 2011, y Eriginal Books, 2014), Los ojos de la divinidad (Muerde Muertos, 2013) y su flamante Mondo Cane (Muerde Muertos, 2016). Escribe para revistas del país y el extranjero y ha participado en más de diez antologías, las últimas: “Chupacirios” (Pelos de Punta, 2015); “Buenos Aires Próxima” (Ediciones Ayarmanot, 2014) y “El libro de los muertos vivos” (LEA, 2013). Ha escrito ensayos cervantinos para diversas universidades y las Jornadas Cervantinas Internacionales de Azul. Ha recibido premios en una docena de concursos literarios e integra el comité de redacción de Axxón. Algunas de sus narraciones han sido traducidas al inglés, francés, portugués, italiano y rumano.  Se lo puede encontrar en su página de autor: www.pablomburkett.com.ar y en su blog: www.eleclipsedegyllenedraken.blogspot.com.ar. También está en Facebook, Twitter, Google+ y Pintrest.