MUERDE MUERTOS es una editorial de autores contemporáneos, abocados a la literatura fantástica, el terror, lo erótico y aquellas obras que apuestan a estimular la imaginación.

Atrapante, inesperado, sorprendente

Reseña de Los hombres malos usan sombrero, de Lucas Berruezo (Muerde Muertos, 2015), por Gabriela Lucatelli para Revista Bohemia

Los hombres malos usan sombrero. Su título por un instante te hace creer que se trata de una novela fuera del género del terror o del realismo mágico para adentrarnos en la cotidianidad de la actualidad. El hombre poderoso, malvado, bien posicionado en la sociedad que junto a los de su entorno utiliza sombrero como símbolo de su poder, de su ambición, de su clase. Pero no. Es de esas novelas donde no te podés imaginar cuál será el siguiente paso, y necesitás seguir leyendo fluidamente sin detener tus ojos de las páginas.
Alejandro Paredes, un hombre común con una vida demasiado normal y con los problemas cotidianos llevándolo a un estrés, un día se encuentra con una niña en el baño de un bar. Está encerrada y tiene miedo. Está escapando de alguien. También está perdida. Le dice que se llama Carola y que está escapando de los hombres con sombrero: “Los hombres malos usan sombrero”, le repite a Alejandro. Él la socorre, la atiende y le habla hasta que llega una mujer a buscarla. Dice que es su madre y se la lleva.
Así comienza la novela. Con un episodio confuso para él, cuyas palabras de Carola se quedan resonando en su cabeza. ¿Los hombres malos usan sombrero? Nunca lo había pensado. Pero, ¿quiénes eran? ¿A qué se refería? Se sentía tonto dándole tanta importancia a algo que seguramente era sólo un juego de chicos.
Seis años más tarde de aquel día, vuelve a revivir el mismo momento. Se da cuenta que esa escena que creía haber vivido sólo fue una premonición que le avisaba lo que ocurriría algún día con Carola, quien era su hija aún no nacida. Alejandro debía cambiar el destino de Carola y sólo él lo sabía. Es un libro atrapante, inesperado, cuya trama es sorprendente. La novela nos asusta pero aún así no podemos soltarla.